Iglesias de Santo Tomás y El Calvario
Del lado este de la plaza central se encuentra la Iglesia de Santo Tomás y su monasterio, construidos en estilo colonial por frailes dominicanos en 1540 sobre un sitio arqueológico prehispánico. Se acostumbra que los lugareños entren a la iglesia por la entrada principal, después de subir la escalinata semicircular de 18 gradas, las cuales representan cada uno de los meses del calendario maya. Los visitantes entran por la entrada lateral.
Al otro lado de la plaza se encuentra la Capilla de El Calvario que es más pequeña y usada exclusivamente por los maya para ritos cristianos y maya.
De acuerdo con las costumbres indígenas, un sacerdote maya Chuch-Cajau quien se aferra fuertemente a la fe de sus antepasados, llega con su familia. En la grada inferior de la Iglesia de Santo Tomás, se eleva humo negro de un rudo altar de piedra. El Chuch-Cajau y su familia se acercan al altar. Empieza sus oraciones y quema mazorcas de maíz. Su esposa e hija se ponen en cuclillas y el niño se arrodilla al lado de su padre. Entonces empieza a voltearse hacia cada uno de los puntos cardinales y alimenta las brasas que arden con joc-pom (copal). Ahora está seguro que el humo será llevado a los espíritus de sus antepasados para que ellos vengan a rogar con él a las divinidades. Le ruega a Santiago para que sus oraciones viajen dentro del humo. Ahora el hijo llena el incensario con brazas de copal y el grupo sube las gradas que se van estrechando, para arrodillarse frente a la entrada de la iglesia que está abierta.

